Clases online, un desafío para niños, padres y profesores.

Docentes de todo el mundo se las ingenian para realizar clases, desde la tradicional guía en papel hasta la utilización de redes sociales. Sin embargo no todos tienen acceso a internet, lo que deja una vez más en evidencia la desigualdad social que existe en Chile.

A igual que en muchos ámbitos de la vida, la pandemia por el Covid-19 trajo consigo cambios radicales. La educación no escapa a esa exigencia, y demostró no sólo sus debilidades, sino los grandes desafíos del siglo XXI incumplidos: el acceso universal a la educación digital y a distancia.

A casi cuatro meses de una nueva realidad, docentes continúan lidiando con la reinvención en la forma de educar. La escasez de recursos tecnológicos, como el acceso a un computador o una red de internet, ha mermado la formación académica de miles de estudiantes a lo largo del país.

Niños y jóvenes que junto a sus familias han hecho esfuerzos para no quedarse debajo de esta nueva modalidad, donde incluso el subirse al techo para asistir a una clase, no parece tan descabellado.

Guillermo Lagos.

“Esta escuela tiene una realidad distinta a lo que podemos ver en la ciudad. Nosotros no podemos realizar lo que ha propuesto el Gobierno que son las clases remotas, ya que principalmente nuestros alumnos no cuentan con acceso a internet, porque no tienen computador“, expresó Méndez.

Por su parte, Lagos señaló: “La implementación del trabajo remoto ha sido complejo tanto para nosotros como para los estudiantes. Antes de esto no teníamos cultura de teletrabajo o trabajo a distancia. El rol del profesor es muy importante de manera presencial, necesitamos tener un contacto directo con los niños”.

Las clases virtuales no son para todos, no porque no queramos, sino porque no todos los estudiantes tienen las condiciones para conectarse de manera estable o simplemente no tienen internet en sus casas. Uno podría pensar que estos problemas se dan en las zonas rurales, pero en las zonas urbanas, sobre todo en barrios vulnerables, la brecha de desigualdad ha aumentado en estos tiempos de pandemia”, agregó.

Profesores que hoy dedican el doble de su tiempo para aprender, y a la vez crear nuevos formatos para sus contenidos. Actualmente la jornada de un docente se reparte entre capacitaciones, elaboración de materiales, la clase, que en muchos casos es más de una al día, y sus familias.

En este sentido, el ingenio para responder a la eventualidad, es infinito. Maestros de todo el mundo ha acudido a sistemas que van desde la tradicional guía, hasta la utilización de redes sociales como Instagram, WhatsApp, Facebook e incluso TikTok.

“La radio enseña”

En Enseña Chile idearon un modelo de educación que si bien utiliza tecnología, es un sistema democratizador, porque amplía la posibilidad de que aquellos alumnos que no cuentan con internet ni computador, también puedan acceder a una clase. ¿Cómo fue posible? A través de la radio. Francisca Chadwick, profesora de la institución, comentó lo práctico que ha resultado ser el programa “La radio enseña”.

“Es una iniciativa que surgió de los profesores de Enseña Chile, quienes en este contexto tan complicado como es la pandemia, sobre todo en la educación, decidimos trabajar en red para crear y producir clases a distancia a través de la radio, con el objetivo de que todos los estudiantes independientes de su contexto puedan seguir aprendiendo, hay que entender que muchos no tienen acceso a internet y es muy relevante seguir entregándoles educación de calidad, y para eso usamos el medio de la radio”.

Ministerio de Educación

El trabajo bajo presión ya era parte de la vida de un docente, hoy profesores de todo el país lidian además con la incertidumbre de lo que ocurrirá en los próximos meses, y de cuál será el sistema con el que se evaluará el desempeño de ellos y sus alumnos.

Desde el Ministerio de Educación, que también salió al pizarrón en esta pandemia, ha ido sorteando las dificultades del modelo. Un primer semestre que ha destacado por polémicas declaraciones del Ministro Raúl Figueroa respecto al “retorno seguro a clases” o la rendición del Simce, algo que finalmente se descartó, y la evaluación será reemplazada por una prueba muestral voluntaria que medirá el impacto del coronavirus en los niños, niñas y adolescentes.

Una medida que fue bien recibida por el mundo docente, considerando que las condiciones actuales hace prácticamente imposible la evaluación de contenidos, según cuentan Sandra Aguilar Castro, directora del colegio San José de Puente Alto; y José Leal Rubilar, director del establecimiento educacional Manzanar de Lleupeco de la comuna de Padre Las Casas.

“Pretender realizar una evaluación censal cuando todos los establecimientos hemos debido buscar formas distintas de poder lograr cierta continuidad en el proceso, me parece que es demasiado ambicioso. Si pensamos que la evaluación Simce lo que busca es evaluar cobertura curricular y los aprendizajes de los estudiantes en ciertos periodos de años, tenemos que también contemplar que ya desde segundo semestre del año pasado teníamos déficit curriculares importantes”.

¿De qué se trata la vida, sino de aprender? Así al menos lo han entendido las comunidades educativas y el propio ministerio del ramo que debió adecuar incluso el currículum escolar, a uno con prioridad de contenidos, incorporando una plataforma que permitirá a los docentes obtener recursos dinámicos para sus clases tales como: videos, guías y eventos, además de internet inalámbrico y computadores para alumnos de escasos recursos.

Sin embargo, estas medidas son para colegios públicos, los establecimientos privados y particulares subvencionados han tenido que reinventarse a pulso, y luchar con una contingencia económica que vuelve a poner sobre el tapete el rol de la educación.

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